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Cómo crear el mejor organigrama en pymes

Todos sabemos lo que es un organigrama, pero ¿sabrías realizar uno correctamente para tu pyme? Vamos a descubrir cuáles son las pautas necesarias para llevarlo a cabo de manera productiva y hablaremos sobre sus ventajas y beneficios.

¿Qué es un organigrama?

Un organigrama es una herramienta de planificación estratégica donde dividiremos el trabajo y estableceremos reglas y niveles de jerarquía entre el personal de nuestra compañía. Nos ayudará a organizar internamente el trabajo, aprovechando todos los recursos humanos disponibles en la empresa.

Debemos tener muy claro cuáles son los puestos de trabajo actuales en la pyme, al igual que los roles de cada trabajador y trabajadora en la misma. De esta manera, podremos establecer la conexión entre labores y recursos.

Hay que destacar que, en una pyme, y debido a su tamaño, no dispondremos de una cantidad elevada de departamentos. Suele ser habitual que cada uno de ellos cuente con atribuciones que tendrían varios departamentos en una empresa grande.

Es por ello por lo que dotar a la pequeña o mediana empresa de una estructura organizativa especializada se puede convertir en un gran reto, ya que son muy necesarias para la actividad normal de la empresa y para poder incrementar tanto la productividad, como la proyección de la misma.

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Tipos de departamentalización de una pyme

En una pyme podemos organizar los departamentos por funciones, por productos o territorios (países, zonas de venta, etc.). Cada empresa se organizará como mejor le convenga según sus necesidades y posibilidades.

Por ejemplo, no es lo mismo una pyme que vende solo nacionalmente que una que lo hace internacionalmente. Si abarcamos varios mercados, habría que departamentalizar estos procesos para poder enfocarnos mejor en ellos.

En cuanto a las jerarquías, es muy importante también definirlas adecuadamente, aunque pueden tener alguna desventaja si no se implementan correctamente dentro de la organización. Algunos empleados pueden sentirse mal al verse al mando de alguien concreto o por conocer cómo de amplia es la cadena donde ellos se encuentran, viéndose en puestos de muy baja consideración. Este problema aparecería únicamente en la pyme, dado el tamaño de esta y lo frecuente que es que algunos empleados se encarguen de realizar tareas que técnicamente dependen de departamentos diferentes.

Por ello, generalmente se recomienda establecer una jerarquía con pocos niveles, cuidando de no poner muchos empleados en puestos altos, ya que esto generaría tener muchos “jefes” con pocos subordinados. Y, en una pyme, la clave para crecer es contar con mucha mano de obra que permita asumir nuevos proyectos, y cada vez más ambiciosos.

Tipos de organigrama para una pyme

A la hora de crear un organigrama podemos optar por varios tipos. Una opción sería el organigrama lineal, donde se establecen jerarquías de acuerdo con las funciones que desempeña cada trabajador o trabajadora. Suele ser bastante rígida, ya que en la parte superior se establecería al director, seguido por los subdirectores o jefes de áreas, los cuales supervisan a los empleados que están por debajo de ellos.

Otra buena opción, y cada día más extendida, es el organigrama funcional. Aquí la jerarquía nace según las funcionalidades de los trabajadores. Cada día son más las pymes (muchas, de hecho, empresas emergentes) en las que los responsables de diferentes áreas dan órdenes a empleados de la parte más operativa de la empresa. Estos responsables suelen tener el rol de definir requerimientos operativos y condiciones generales de toda la plantilla, por lo que son profesionales con alto nivel técnico que les permiten conocer y mejorar las áreas más operativas.

Podríamos seguir con más tipos de organigramas para una pyme: centralizado, por división (descentralizado), por proyectos… pero si una cosa hemos de tener clara, es que el organigrama de una pyme ha de estar necesariamente vivo y sujeto a constantes cambios que puedan darse en la organización.

Los retos a los que se enfrentan las pymes no suelen ser los mismos a los que se pueden enfrentar las grandes empresas. Por eso han de estar especialmente preparadas para los cambios futuros. Transformación digital, internacionalización de la pyme, cambios en necesidades de clientes, llegada de nuevos profesionales a la organización… todos estos son posibles retos a hacer frente y que harán que nuestro organigrama varíe en mayor o menor medida. Hay que estar preparados para ello y contar con profesionales en estas áreas, que son básicas para el crecimiento de la empresa.

La pyme tiene que ser capaz de saber establecer su organigrama de forma robusta, a la vez que ser flexible en cuanto a sus recursos humanos ante los cambios que pueda sufrir su entorno.

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